Los cristianos celebran el Domingo de la Creación
cada año el primer domingo de septiembre.
Es una celebración centrada en Cristo que
conmemora la creación del cielo y la tierra.
¿Te unirás a la celebración este año?
Estos recursos son presentados por:
Aquí ofrecemos apoyo a pastores y congregaciones para celebrar el Domingo de la Creación en las iglesias que no siguen formatos litúrgicos estructurados (en paralelo a los recursos de las llamadas «iglesias litúrgicas» que celebran esta fiesta con textos litúrgicos y lecturas fijas).
RECURSOS
Un breve reporte que presenta las motivaciones teológicas y misiológicas para celebrar el Domingo de la Creación.
Una lista de posibles pasajes bíblicos para leer en tu celebración del Domingo de la Creación, con ideas para predicadores.
Libros recomendados para profundizar en el tema y prepararse para el Domingo de la Creación.
WEBINAR
"Preparando el Domingo de la Creación:
Recursos, ideas e inspiración"
PONENTES:
Rev. B. Mansour (Secretario General, Alianza Evangélica Mundial), Rev. E. Brown (Secretario General, Alianza Mundial Bautista), Rev. C. García (Secretario General, Conferencia Menonita Mundial), Rev. J. Keum (Secretario General, Consejo para la Misión Mundial), Rev. D. Bookless (LWCCN), Rev. E. Awudi (Fraternidad Pentecostal Mundial) y Mayor H. Poxon (Ejército de Salvación).
MENSAJES DE LÍDERES MUNDIALES
(en inglés)
Rev. Elijah Brown
(Secretario General)
Rev. Botrus Mansour
(Secretario General)
Rev. César García
(Secretario General)
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A continuación se presenta el texto completo del reporte teológico sobre el Domingo de la Creación:
DOMINGO DE LA CREACIÓN
“En el principio era el Verbo... Todas las cosas fueron hechas por medio de él. “
Juan 1:1,3
“¡Alaba, alma mía, al Señor! ¡Cuántas son tus obras, Señor!
Con sabiduría las hiciste todas; la tierra está llena de tus criaturas.”
Salmo 104:1,24
El Día de la Creación es una celebración cristiana a nivel mundial que se conmemora cada 1º de septiembre. Muchas iglesias lo celebran el domingo siguiente, por lo que también se le llama «Domingo de la Creación». Los cristianos conmemoramos eventos centrales de la historia de nuestra fe en ciertas fechas, como la encarnación en Navidad, la muerte y resurrección de Jesús en la época de Pascua y la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. Asimismo, la celebración anual del Domingo de la Creación es una invitación a conmemorar el acto divino de la creación – el primer paso de la historia de la salvación –, y a reflexionar sobre nuestra convicción central de que la autoría amorosa de Dios y su fiel presencia en todo lo creado, merecen nuestra gratitud y alabanza. Este breve documento explica algunas motivaciones para celebrar el Domingo de la Creación.
1. CRISTO ES EL SEÑOR DE TODA LA CREACIÓN
El Nuevo Testamento proclama a Jesús como el Creador preexistente del cielo y de la tierra: «Por medio de él todas las cosas fueron hechas; sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho» (Juan 1:3, cf. Génesis 1:1). Además, Cristo continúa sustentando el universo («en él todas las cosas subsisten», Colosenses 1:17) y, mediante la muerte y resurrección de Jesús, Dios se complace en «reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en los cielos» (Colosenses 1:20). Él es «el Alfa y la Omega» (Apocalipsis 22:13). La Escritura proclama que el señorío de Cristo resucitado se extiende a toda la creación. Dios ha «sometido todas las cosas bajo sus pies» (Efesios 1:22) y toda la creación se postrará ante él (Filipenses 2:9-11). Todos los que proclaman que «Jesús es el Señor» deben reconocer su señorío no solo sobre nuestras vidas individuales, sino sobre toda la creación. El Domingo de la Creación ayuda a proclamar a Jesús como Señor de todo.
2. LA DOCTRINA BÍBLICA DE LA CREACIÓN
Un principio bíblico fundamental y unificador para todos los cristianos, es el de Dios como Creador. La Biblia comienza con la rica historia de la creación de todo lo que existe, con el estribillo: «Y vio Dios que era bueno». Después de la creación de los animales terrestres y los seres humanos, «vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno» (Génesis 1:31). Un hilo conductor constante a lo largo de las Escrituras declara la obra creadora de Dios, incluyendo tanto relatos detallados (p. ej., Génesis 2, Salmos 19, 104, Job 38-39, Proverbios 8:22-31) como proclamaciones concisas (p. ej., Éxodo 20:11, Nehemías 9:6, Isaías 44:24, Jeremías 10:12-13, Jonás 1:9, Hechos 17:24-25, Romanos 4:17, Hebreos 11:3, Apocalipsis 4:11). La Biblia enseña que Dios creó todo lo que existe por amor. Creemos que este Dios creador es un solo Dios que existe eternamente como Padre, Hijo y Espíritu Santo (Mateo 28:19) y que eligió crear y mantener la diversidad, la complejidad y belleza del mundo natural (Salmo 104). Dios llama a la humanidad a participar en el cuidado de ese mundo (Génesis 1:26-28; 2:15), sirviendo y preservando la creación para que pueda adorar a Dios y glorificarlo. El Domingo de la Creación nos permite celebrar el acto divino de la creación y expresar nuestra gratitud por esta obra de Dios.
3. LA CREACIÓN ES PARTE INTEGRAL DE LA BUENA NOTICIA
El Evangelio, la buena noticia de Dios, abarca más que la salvación de las almas individuales (Lucas 4:14-21; Juan 3:16-17). Es el glorioso plan de Dios para deshacer los efectos corruptores del pecado y la muerte en todas sus dimensiones y reconciliar al mundo consigo mismo (2 Corintios 5:19; Colosenses 1:20). Así como el pecado ha roto nuestra relación personal con Dios, también ha dañado cada parte de la creación (Génesis 3:17-19; Oseas 4:1-3). El primer Pacto bíblico, la respuesta de Dios a un mundo quebrantado, incluyó no solo a Noé y sus descendientes, sino a «toda la vida en la tierra» (Génesis 9:10-17). La creación ha sido «sometida a la frustración» y, gracias a la obra salvadora de Cristo, «será liberada de la esclavitud de la corrupción y participará de la libertad y la gloria de los hijos de Dios» (Romanos 8:20-21). Al compartir el Evangelio con las personas, la creación también tiene un impacto evangelizador, mostrando claramente «las cualidades invisibles de Dios: su eterno poder y su naturaleza divina» (Romanos 1:20). Por lo tanto, el Domingo de la Creación puede formar parte de la proclamación del Evangelio de la redención.
4. EL CUIDADO DE LA CREACIÓN DE DIOS ES UNA PARTE ESENCIAL DEL DISCIPULADO
El primer mandamiento de las Escrituras incluye el cuidado del mundo y sus criaturas. En Génesis 1:28, Dios bendice a la humanidad, nos anima a ser fecundos y a «dominar sobre los peces del mar, las aves del cielo y todo ser viviente que se mueve sobre la tierra». En el contexto de la creación divina y la declaración de Dios de que toda la creación es «muy buena» (v. 31), y el llamado de Adán a «trabajar» y «cuidar» el jardín (2:15), este «dominio» no debe interpretarse como una dominación egoísta, sino en consonancia con la visión del Antiguo Testamento de los «reyes pastores». Somos llamados a servir y preservar la creación, reflejando el deseo de Dios de que su mundo florezca y prospere. El mandato del Génesis continúa con el llamado de Dios a Noé para incluir criaturas de toda clase en el arca (Gén 7:2-3), con mandamientos para tratar a los animales con respeto (Éx 20:10, 23:12; Prov 12:10), con los Salmos que registran la alabanza de la creación a su Creador (19, 104, 148), y con Jesús enseñando y modelando una ética de escuchar y cuidar la tierra y a nuestros prójimos humanos (Mt 6:25-34, 10:29-31; Mark 4:35-41). El Domingo de la Creación brinda la oportunidad de reflexionar, arrepentirnos de las maneras en que hemos fallado al maltratar y abusar de la buena obra de Dios, afinar nuestra visión al sufrimiento que nos rodea y animar a los cristianos a ver el cuidado de nuestra casa común como parte integral de nuestra identidad como discípulos de Jesús, el Señor de la creación.
5. OPORTUNIDADES MISIONERAS AL INTEGRAR EL TEMA EN LA ORACIÓN Y ENSEÑANZA
En los Evangelios, se nos recuerda que el mandato de cuidar la creación incluye las necesidades de los más vulnerables. «En verdad les digo que todo lo que hicieron por uno de estos mis hermanos más pequeños, lo hicieron por mí» (Mateo 25:40). Hoy, muchas personas sufren por la destrucción del mundo natural. La pérdida de hogares, medios de subsistencia y comunidades dificulta, si no imposibilita, el desarrollo humano. Existe una necesidad de esperanza real y tangible. Como cristianos, compartimos la historia bíblica de Dios como Creador, Sustentador y Redentor de una humanidad caída y un mundo quebrantado restaurado en Cristo; y de un futuro y una esperanza tanto para las personas como para el mundo de Dios. El Domingo de la Creación nos brinda la oportunidad de reconocer colectivamente el profundo sufrimiento en nuestro mundo y renovar nuestro compromiso de participar en acciones de sanación que son signos de la buena noticia que tenemos en Cristo.
6. CELEBRAR AL CREADOR NOS PERMITE UNIRNOS A LA CREACIÓN EN ADORACIÓN A DIOS
En el Antiguo Testamento, el pueblo de Dios celebraba fiestas vinculadas tanto a las acciones de Dios en la historia (p. ej., la Pascua, cf. Éxodo 12) como a su provisión a través de la creación (p. ej., las Primicias y la Fiesta de las Semanas, cf. Levítico 23:9-21). Los Salmos expresan con frecuencia la alabanza de la creación a Dios (Salmo 8:1-4; 19:1-6, 65:8-13; 66:1-4; 96:1-13; 148:1-14). El Salmo 98 dice: «¡Aclamen con júbilo al Señor, toda la tierra! ¡Prorrumpan en cánticos de júbilo! Resuene el mar y todo lo que hay en él, el mundo y todos sus habitantes. ¡Aplaudan los ríos, canten juntos de alegría los montes!» (4, 7-8). Celebrar el Domingo de la Creación nos ayuda a dar gracias a Dios por sustentar toda la vida a través de la creación y a experimentar nuestra adoración como parte de la adoración de toda la creación.
En resumen, los cristianos de todo el mundo estamos unidos en nuestra fe en Dios Creador y compartimos el asombro de que todas las cosas fueron creadas por medio de Cristo. Nuestras diferentes tradiciones y denominaciones pueden unirse para celebrar el don de Dios, el mundo creado, nuestra casa común. El Domingo de la Creación nos invita a ofrecer nuestros dones únicos y diversos mientras celebramos y proclamamos a Jesús como Señor de toda la creación.